Despacito pero avanzando, así va la vida de Jhovany

Despacito pero avanzando, así va la vida de Jhovany

Despacito pero avanzando, así va la vida de Jhovany

Él es Jhovany, un hombre de 41 años, oriundo del departamento de Cundinamarca, ingresó a las FARC desde muy joven, hoy es firmante de paz y a través de su relato nos da una lección de vida, nos enseña que la motivación de construir una paz estable y duradera es mucho más fuerte que las adversidades que el incumplimiento integral del acuerdo ha traído a los territorios.

¿Pero qué es lo que hoy tiene a Jhovany como protagonista de esta historia de paz?

Jhovany hace parte del equipo que recopila la información sobre personas desaparecidas en el escenario del conflicto armado entre las antiguas FARC-EP y el Gobierno de Colombia, él hace parte del equipo de la Corporación Reencuentros, antes conocida como la Comisión de Búsqueda de Desaparecidos.

Jhovany es habitante del Espacio Territorial de Reincorporación de Charras en el Guaviare y desde allí,  junto a sus compañeros y compañeras desarrolla una ardua tarea para documentar casos de desaparición en esta región del país. Además de esto, es representante de las personas con discapacidad en el Espacio Territorial y como si fuera poco también dedica parte de su tiempo al trabajo organizativo de su comunidad como miembro de la Junta directiva del ETCR.

Hace ya 23 años, Jhovany fue herido en medio de un enfrentamiento con la fuerza pública, pero no es un herido más, Dice Jhovany “Estoy vivo de milagro, me pegaron un balazo de punto 50 que rozó mi la cabeza” esta historia la cuenta con tal serenidad que pareciera que hablara de cortarse una uña…

Aunque este fue un momento muy complejo para él y su familia pues a raíz de ello tiene una discapacidad que le impide hoy moverse durante varios meses;

En ningún momento dejé de esforzarme por superar esa situación y con fuerza de voluntad salí adelante

Fue así y gracias a su fuerza y tenacidad, antes del primer año ya pudo moverse con la ayuda de una silla de ruedas.

Siendo esta una situación que en muchos casos lleva a las personas a perder la fe, Jhovany encontró en la educación una razón para seguir adelante, fue así como se refugió en el estudio, leer, escribir, investigar fueron sus aliadas más importantes para aprender, mientras de forma paralela avanzaba en su tratamiento médico que le exigía realizar comprometidamente diversas terapias de movilidad y una cirugía que el define como bastante compleja.

En hora buena, hoy podemos contarles que Jhovany triunfó en estos dos objetivos. Ya puede moverse solo con la ayuda de un bastón que le sirve de compañero y adicionalmente cuenta con una basta lista de capacitaciones y diplomados que lo certifican en saberes que van desde cómo hacer jabones cosméticos, hasta como registrar casos de desaparición basado en las complejas demandas de las ciencias forenses.

Y aunque esto lo llena de mucho orgullo, también se siente muy feliz de contarnos que durante su proceso de recuperación conoció a la mujer que hoy es la madre de sus dos hijos, Jhovany habla de ellos con una ternura que pensaríamos que se trata de bebecitos, pero no, ¡ya están cerca de cumplir sus 20 años!

Hoy , Jhovany luego de haber vivido todas estas experiencias, espera que el Gobierno Nacional, o alguna otra entidad le pueda apoyar para recibir las terapias físicas que asegura lo pueden dejar caminando muy bien, pues al parecer estas solo se encuentran disponibles en Cuba y dada su situación económica en estos momentos es imposible para él y su familia asumir los costos de desplazamiento y estadía en el amigo país. Por ahora seguirá adelante con su compromiso de paz trabajando como líder, como padre y como alumno cada vez que pueda. Agradece a las directivas del Espacio de Charras por todo el apoyo brindado, especialmente a su líder Ricardo Semillas.